13 nov 2011

La bici como espacio de seguridad de género

Diseño de Natalia Resnik
En las jornadas transfeministas de Donosti, hablando sobre la creación de espacios para arreglar nuestras bicis, un amigo trans dijo que para él, la bici era un espacio de seguridad de género. Con ello quería decir que, a la hora de subir en bus o en metro, siempre puede haber miradas de desprecio, de extrañeza, de rechazo, etc. En cambio, la bici le permite desplazarse por la ciudad de manera autónoma y sin la necesidad de estar en un espacio cerrado con otras personas que, además, es siempre un momento en el que no se tiene nada que hacer más que cotillear a tu alrededor.
Esto es cierto, te permite desplazarte sin tener que compartir un espacio cerrado con personas que no tienen nada que hacer, pero yo también siento que me hace más visible. Con ello quiero decir, que si vas en bici todo el mundo te ve, lxs que van en coche, en moto, en bus...mientras que tú no los ves a ellxs. Luego todo el mundo me dice: "Te he visto en bici por..." o le dicen a mi madre/padre: "he visto a tu mujer/marido en bici con tu hijo...". Claro, que también es distinto una ciudad como Barcelona, donde es difícil encontrarse a alguien por la calle, a Málaga, donde es imposible salir a la calle y no encontrarte por lo menos a una persona conocida.
Además, cuando vas en bici hay momentos en los que ya a lo lejos ves un grupo de chavales aburridos y sabes que eres un flanco fácil. Muchas veces solo se ponen en medio, hacen como si se fuesen a poner en tu camino, chillan y gritan un poco, y ya está. Pero otras veces se dan cuenta de tu género no normativo y, entonces, ya se rien porque vas en bici y porque no encajas en sus moldes. Es decir, el ir en bicicleta es también objeto de discriminación.
En mi caso, el hecho de ir en bici ha supuesto una discriminación más, una lucha más, simplemente por no querer aceptar el modelo impuesto de trabajo = coche = consumir gasolina = capitalismo, por no caer bajo las redes de la dictadura del coche en las ciudades.

Al final, creo que la bici puede ser tanto un espacio de seguridad de género, como puede ser objeto de discriminación en otras ocasiones. Pero lo que tengo claro es que, lo que me aporta en seguridad, empoderamiento y placer a la hora de desplazarme es mayor y más reconfortante, que el tener que soportar las mofas de chavales aburridos.

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